CORONA PROYECTO. 

PUBLICACIÓN, EXPOSICIÓN Y PERFORMANCE

CORONA es un proyecto expositivo que reflexiona sobre la pandemia, o más bien sindemia, actual. Desde la experiencia particular del confinamiento en la ciudad y en el campo busca transcender ese estado para ir hacia lo universal. Las partes componentes del proyecto –exposición, libro y performance- se presentan con una estructura dual.Contrasta la vivencia del campo con la de la ciudad (en un intento de señalar, de algún modo, esas dos realidades que forman parte de nuestras vidas: naturaleza/tierra-agua-fuego-aire versus naturaleza-hormigón). Y usa como vehículo la mitología clásica y otras referencias a culturas ancestrales del planeta procurando genealogías para comprender el mundo que habitamos. La luz y la oscuridad atraviesan el proyecto.
La presentación del proyecto en la Sala el Cachorro -Sevilla Marzo 2021-
Mostró una documentación, por medio del registro fotográfico, del confinamiento vivido en la ciudad y en la sierra; a partir de la tierra y de la teoría. 528 fotografías sobre plotters, en 2 piezas, impresión a color, de 4 x1 ́6 m. Las lonas se presentan como unidad.En los laterales de las mismas, formando 2 columnas, el texto del libro CORONA, impreso en negro sobre blanco y blanco sobre negro, metáfora visual de la luz y la oscuridad, base del proyecto.

Libro
100 pgs., formato A5, papel 90 grs, portada papel 250 grs, impresión B/N, impresión 4/0, encuadernación fresada, edición de 253 ejemplares.CORONA es un libro de poemas de luz y oscuridad. Es un objeto cuasi escultórico, matérico, que quiere practicar un transcender del lenguaje hacia un lugar más allá de la lectura tradicional del documento escrito; a través de la apropiación-vaciado del significado mágico de varios símbolos (a su vez apropiados y naturalizados culturalmente a lo largo de la historia).El texto se expande en el blanco como elemento estructural de diseño. Se apoya, por un lado, en elementos pertenecientes a culturas remotas en el espacio-tiempo (conciencia de danza cósmica), y, por otro, en creadores contemporáneos visionarios del cine, la filosofía y la danza; animados -por vía del mito de Dioniso- en dibujos realizados a grafito sobre papel. Señala una evolución de la cultura, y pretende la ruptura con la teatralidad que escenifica la pandemia a través de los medios de comunicación.CORONA es un grito; una acción simbólica de alabanza a la vida, un canto y visualización de las diversas, bellas y latentes posibilidades de conocer-habitar el mundo; y a la par es expresión de dolor por el abuso de poder, y los intereses específicos que diseñan la escenografía pandémica actual.Selección de imágenes del libro. Color el interior de portada y contraportada; b/n agrupadas al final

Performance
Proceso
Cuatro fases:Construcción artesanal de objetos-símbolos, de 4 máscaras inspiradas en culturas ancestrales. Y el diseño de vestuario de 4 figuras. Selección de movimientos de danzas tradicionales, 4 secuencias. Elaboración y registro de documentos videográficos sobre el confinamiento vividos en Sevilla y en Maraver (Sierra de Ronda).Creación de la acción sobre el confinamiento a través de la simbología de los objetos, el vestuario y los movimientos sobre la proyección de los vídeos.
Descripción general
En la oscuridad/En la luz.CORONA es una performance que despliega herramientas de lectura desde lo ritual; desde la repetición como renovación, concepto primordial de la existencia. Canto de regeneración-transformación continua de lo vivo.Un bailarín tibetano de danzas sagradas define su danza como un llamado a la buena suerte invocando a las estrellas del cosmos, al sol y a la luna. CORONA cuenta una historia desde la apropiación de rituales, de máscaras y vestuarios, y de movimientos animados (cargados de información y poder, que se transcienden en sí mismos), de diversas procedencias geográficas y culturales del planeta; danzas antiguas y objetos que irrumpen en el silencio cósmico, en un llamado al conocimiento de formas de vida cercanas a la naturaleza, de habitantes que vivían o viven la experiencia sacra-humana, a través de dioses, espíritus o animales dignificados, en el cuidado, respeto y alabanza al medio natural del que somos parte constituyente. Busca conectar con un saber latente y presente, aunque este lo sea de manera periférica (conocimiento colectivo de especie). Saber silenciado por la civilización contemporánea, y al que pertenecen los objetos que componen la performance como símbolos representantes de ese saber, como objetos de trance que facilitan la guía a un conocimiento que late enérgicamente como materia.El cuerpo humano como recipiente de símbolos, de objetos animados de potencia y diversidad. Más allá de una lectura literal de cada símbolo, de cada máscara o vestuario, se busca trascender la percepción de los sentidos creando un canal de comunicación directo al interior (la performance ritual comunica al alma colectiva, poéticamente diríamos que conduce a la armonización teórica celeste). Un arte ritual, distinguido desde la antigüedad como vehículo mágico, es utilizado con una intencionalidad de relecturas y sanaciones.Compuesta de dos partes que se presentan como unidad.
Descripción específica
Parte 1. Oscuridad
Figura 1: máscara, vestuario y movimiento sobre proyección del vídeo
Figura 2: máscara, vestuario y movimiento.1-Movimiento. 2-Proyección. 3-Movimiento.
1-Movimiento inspirado en una danza tradicional de la cultura andaluza, el toreo (interiorizado en nuestra psique de forma autómata y mecánica, por su implantación en la tradición, con un significado propio y, a su vez, naturalizado en el espacio-tiempo).
2-Proyección del vídeo del confinamiento en Sevilla. Grabado con el teléfono móvil de manera espontánea, retrata la ciudad con el aspecto de las grandes capitales europeas: calles y carreteras vacías, ausencia de ruido, publicidad pandémica en letreros digitales, deportistas a lo thriller circulando por la ciudad vacía, limpieza de los cielos, hogares convertidos en cárceles, aplauso digital y de balcón, festividades intocables anuladas y transformadas de acto a no acto, héroes y aplauso a “nuestros héroes”, emergencia sanitaria, visión panorámi- ca de ciudad confinada, edificios arquitectónicos contenedores de seres confinados: ¿cambio de concepto de ciudad?, ¿el distanciamiento de lo natural versus la ciudad que descubre el silencio?). El vídeo, igualmente, registra y documenta el acontecimiento de la salida progresiva del confinamiento. Evidencia cómo el poder está interiorizado en la experiencia cotidiana de manera, asimismo, mecánica; cómo la pandemia (o más bien la tergiversación manipuladora que el poder hace de ella) puede suponer la radicalización de un proceso de derechización de las mentes y los cuerpos, que viene imponiéndose progresivamente desde las últimas décadas. Lo trágico tras una calma que refleja el horror, la violencia social y el miedo.
3-Movimiento inspirado en el de un animal cercado y en el de una danza tradicional andaluza, el pasodoble.

Figuras 1 y 2.
Objetos informados y vestuario(Los objetos van cargados de significado como un higo de dulzura, de manera natural esa información es su aura).
-Ropa de deporte: chándal negro, chándal blanco. -Zapatillas entrenamiento negro, zapatillas entrenamiento blancas. -Falda roja (como símbolo ritual del toreo). -Calaca mejicana (introduce una diferenciación cultural del concepto de muerte; inspirada en máscara anti- gua de las fiestas mejicanas de celebración alegre del día de los muertos que contrasta con la muerte tabú de las culturas europeas actuales). -Velo islámico burka (como símbolo de protección y represión). -Falda mexicana. -Máscara Oro-Sol (introduce referencia a máscaras y objetos de oro de las culturas americanas; al oro, a la “conquista”, al capital; rememora procesos históricos de poder impuestos salvajemente con la violencia sobre los pueblos).Cierra la primera parte el material Oro-Sol en conexión a la segunda parte de la performance, hacia la luz.
Transición entre las partesPaso de la oscuridad a la luz, a través de la participación del público mediante apoyo sonoro con unas campanillas.
.Parte 2. Luz
Figura 3, máscara, vestuario y movimiento, sobre proyección del vídeo Figura 4, máscara, vestuario y movimiento1-Movimiento. 2-Proyección. 3-Movimiento.
1-Movimiento alegre y de celebración, de ruptura con el poder, de anunciación de otras formas de ser posibles. La festiva zarabanda, caracterizada por un tempo allegro y ligero y por un ritmo distintivo de negra y blanca alternativamente; de procedencia confusa -entre los continentes africano y americano- se le atribuyen orígenes dionisiacos, y explosiona en el más reciente rock and roll por su carácter alegre, festivo, acrobático y transgresor en su día; danza cultural de ruptura con el orden del poder.
2-Proyección del vídeo del confinamiento en Maraver (Sierra de Ronda). Grabado con el teléfono móvil de manera espontánea, registra-documenta el confinamiento vivido en el campo. Una documentación convertida en poema-visual en el proceso de edición del vídeo. Belleza y esperanza. Como el mito bíblico del arca de Noé, presenta una catástrofe cultural social, de manera metafórica, en la primera parte, a la que le sigue una salvación en “paraísos” presentes con una mayor conexión con la naturaleza.3-Movimiento de apropiación de baile tradicional japonés como rareza perceptiva desde los códigos de lec- tura occidentales; introduce posibilidades de “comprensión alternativa de ser en el mundo”; explosiona en un flamenco libre que imita el girar planetario, en la rememoración continua a la danza cósmica que nos contiene.
Figuras 3 y 4. Objetos informados y vestuario
-Máscara Jaguar (inspirada en máscaras indígenas centro americanas y sudamericanas del jaguar, utilizadas en danzas y rituales tradicionales, animal sagrado de poder). -Máscara Dragón (máscara actual china de dragón, tomada por la larga tradición histórica en relación al animal sagrado de poder. La lengua añadida es un cuello de vestimenta tradicional de la etnia Sepa de las montañas de Vietnam; también la cola, con un tejido bordado tradicional de la misma procedencia (sobre falda para la rumba de Carmen Torres). -Falda extraída de un vestido para la rumba, del vestuario de la travesti Sevillana Carmen Torres. -Medias de color rosa turquesa, medias de color gris añil. -Falda de lunares extraída de un vestido de fiesta tradicional popularmente llamado “traje de gitana”, o “traje de flamenca”. -Zapatos de baile flamenco.
TÉCNICO. Minutaje de las partes
Símbolo apropiado por el proyecto y nombre del proyecto 00:00:01/00:00:28Parte1:Figura 1 00:00:28/00:01:33 Proyección confinamiento Sevilla 00:01:33/00:23:07 Figura 2 00:23:07/00:25:27Transición entre las partes 00:25:27/ 00:26:50Parte2:Figura 3 00:26:50/00:28:23 Proyección confinamiento Maraver 00:28:23/00:52:13 Figura 4 00:52:13/00:54:12
Enlace a la performance CORONA canal YouTube

Itinerancia del proyecto CORONA
-Taller impartido en el Taller de teatro de Antonio Reina, Pasaje Mallol 12, Sevilla.
-Teatro de la Ciudad Romana de Acinipo. Ronda la Vieja. 18-06-2021.Sierra de Málaga. https://li-berta-d.blogspot.com/2021_06_22_archive.html -https://mexicoqueviva.blogspot.com/2021/06/acinipo-arqueologico.html
Punto de localización del libro CORONA
-Librería la Fuga, Conde de Torrejón 4, Sevilla.
Punto de lectura del libro CORONA
-Biblioteca Pública, Av. de María Luisa, 8, Sevilla. 
-Biblioteca Püblica Municipal Calle Guadalcobacín s/n, 29400. Ronda (Málaga)

Berta Orellana Luna, Triana 2021



Tótem 






                                                                         particle

 EL UNIVERSO DESPLEGADO

 

Los árboles no dejan de insistirme,

cuanto más me desnudo

mejor oigo lo que me dicen,

mejor entiendo a la araña en su luz

y a la mariposa en su fortuna de alas,

al lirio pleno en su milagro violeta, 

al viento que sube y baja,

a la carpa que me dice no soporta la intemperie,

al perro que incluso muerto viene a saludarme

y escribe poemas mucho mejores que los míos.

 

Sean honrados todos los seres 

con los que comparto la vida y la memoria,

el tiempo de la eternidad y el de este atardecer

que ha sumado tantas complicidades

cuando todo me habla en su confusión de voces.

 

Aunque aquí no haya nadie,

qué rica esta manzana,

esta nada tan llena.





Antonio Orihuela. Campo Unificado. Ed. Olifante, 2019



 Hollis Frampton

 

LA INSIGNIA

Alocución poemática

¿HABÉIS hablado ya todos?
¿Habéis hablado ya todos los españoles? 
Ha hablado el gran responsable revolucionario, 
y los pequeños responsables; 
ha hablado el alto comisario, 
y los comisarios subalternos; 
han hablado los partidos políticos, 
han hablado los gremios, 
los Comités, 
y los Sindicatos, 
han hablado los obreros y los campesinos; 
han hablado los menestrales: 
ha hablado el peluquero, 
el mozo de café
y el limpiabotas. 
Y han hablado los eternos demagogos también. 
Han hablado todos. 
Creo que han hablado todos. 
¿Falta alguno? 
¿Hay algún español que no haya pronunciado su palabra?... 
¿Nadie responde?... (Silencio). Entonces falto yo sólo. 
Porque el poeta no ha hablado todavía. 
¿Quién ha dicho que ya no hay poetas en el mundo? 
¿Quién ha dicho que ya no hay profetas?

Un día, los reyes y los pueblos, 
para olvidar su destino fatal y dramático
y para poder suplantar el sacrificio con el cinismo y con la pirueta, 
substituyeron al profeta por el bufón. 
Pero el profeta no es más que la voz vernácula de un pueblo, 
la voz legítima de su Historia, 
el grito de la tierra primera que se levanta en el barullo del mercado, sobre el vocerío
de los traficantes. 
Nada de orgullos
Ni jerarquías divinas ni genealogías eclesiásticas. 
La voz de los profetas -recordadla-
Es la que tiene más sabor de barro. 
De barro
del barro que ha hecho al árbol -al naranjo y al pino-
del barrio que ha formado
nuestro cuerpo también. 
Yo no soy más que una voz -la tuya, la de todos-
la más genuina, 
la más general, 
la más aborigen ahora, 
la más antigua de esta tierra. 
La voz de España que hoy se articula en mi garganta, como pudo articularse en otra
cualquiera. 
Mi voz no es más que la onda de la tierra, 
de nuestra tierra, 
que me coge a mí hoy como una antena propicia. 
Escuchad, 
escuchad, españoles revolucionarios, 
escuchad de rodillas. 
No os arrodilléis ante nadie. 
Os arrodilláis ante vosotros mismos, 
ante vuestra misma voz, 
ante vuestra misma voz que casi habíais olvidado. 
De rodillas. Escuchad.

Españoles, 
españoles revolucionarios, 
españoles de la España legítima, 
que lleva en sus manos el mensaje genuino de la raza para colocarlo humildemente
en el cuadro armonioso de la Historia Universal de mañana, 
y junto al es fuerzo generoso de todos los pueblos del mundo... 
escuchad: 
Ahí están -miradlos-
ahí están, los conocéis bien. 
Andan por toda Valencia, 
están en la retaguardia de Madrid
y en la retaguardia de Barcelona también. 
Están en todas las retaguardias. 
Son los Comités, 
los partidillos, 
las banderías, 
los Sindicatos, 
los guerrilleros criminales de la retaguardia ciudadana. 
Ahí los tenéis. 
Abrazados a su botín reciente, 
guardándole, 
defendiéndole, 
con una avaricia que no tuvo nunca el más degradado burgués. 
¡A su botín! 
¡Abrazados a su botín! 
Porque no tenéis más que botín. 
No le llaméis ni incautación siquiera. 
El botín se hace derecho legítimo cuando está sellado por una victoria última y heroica. 
Se va de lo doméstico a lo histórico, 
y de lo histórico a lo épico. 
Este ha sido siempre el orden que ha llevado la conducta del español en la Historia, 
en el ágora
y hasta en sus transacciones, 
que por eso se ha dicho siempre que el español no aprende nunca bien el oficio de mercader. 
Pero ahora, 
en esta revolución, 
el orden se ha invertido. 
Habéis empezado por lo épico, 
habéis pasado por lo histórico
y ahora aquí, 
en la retaguardia de Valencia, 
frente a todas las derrotas, 
os habéis parado en la domesticidad. 
Y aquí estáis anclados, 
Sindicalistas, 
Comunistas, 
Anarquistas, 
Socialistas, 
Trotskistas, 
Republicanos de Izquierda... 
Aquí estáis anclados, 
custodiando la rapiña, 
para que no se la lleve vuestro hermano. 
La curva histórica del aristócrata, desde su origen popular y heroico hasta su última
degeneración actual, cubre en España más de tres siglos. 
La del burgués, setenta años. 
Y la vuestra, tres semanas. 
¿Dónde está el hombre? 
¿Dónde está el español? 
Que no he de ir a buscarle al otro lado. 
El otro lado es la tierra maldita, la España maldita de Caín, aunque la haya bendecido el Papa. 
Si el español está en algún sitio, ha de ser aquí. 
Pero, ¿dónde, dónde?... 
Porque vosotros os habéis parado ya
y no hacéis más que enarbolar todos los días nuevas banderas con las camisas rotas
y con los trapos sucios de la cocina. 
Y si entrasen los fascistas en Valencia mañana, os encontrarían a todos haciendo 
guardia ante las cajas de caudales. 
Esto no es derrotismo, como decís vosotros. 
Yo sé que mi línea no se quiebra, 
que no la quiebran los hombres, 
y que tengo que llegar hasta Dios para darle cuenta de algo que puso en mis manos
cuando nació la primera substancia española. 
Esto es lógica inexorable. 
Vencen y han vencido siempre en la Historia inmediata, el pueblo y el ejército que
han tenido un punto de convergencia, aunque este punto sea tan endeble y
tan absurdo como una medalla de aluminio bendecida por un cura sanguinario. 
Es la insignia de los fascistas. 
Esta medalla es la insignia de los fascistas. 
Una medalla ensangrentada de la Virgen. 
Muy poca cosa. 
Pero, ¿qué tenéis vosotros ahora que os una más?

Pueblo español revolucionario, 
¡estás solo! 
¡Solo! 
Sin un hombre y sin un símbolo. 
Sin un emblema místico donde se condense el sacrificio y la disciplina. 
Sin un emblema solo donde se hagan bloque macizo y único todos tus esfuerzos y
todos tus sueños de redención. 
Tus insignias, 
tus insignias plurales y enemigas a veces, se las compras en el mercado caprichosamente
al primer chamarilero de la Plaza de Castelar, 
de la Puerta del Sol
o de las Ramblas de Barcelona. 
Has agotado ya en mil combinaciones egoístas y heterodoxas todas las letras del alfabeto. 
Y has puesto de mil maneras diferentes, en la gorra y en la zamarra
el rojo
y el negro, 
la hoz, 
el martillo
y la estrella. 
Pero aún no tienes una estrella SOLA, 
Después de haber escupido y apagado la de Belem. 

Españoles, 
españoles que vivís el momento más trágico de toda nuestra Historia, 
¡estáis solos! 
¡Solos! 
El mundo, 
todo el mundo es nuestro enemigo, y la mitad de nuestra sangre -la sangre podrida
y bastarda de Caín- se ha vuelto contra nosotros también. 

¡Hay que encender una estrella! 
¡Una sola, sí! 
Hay que levantar una bandera. 
¡Una sola, sí! 
Y hay que quemar las naves. 
De aquí no se va más que a la muerte o a la victoria. 
Todo me hace pensar que a la muerte. 
No porque nadie me defiende
sino porque nadie me entiende. 
Nadie entiende en el mundo la palabra "justicia". Ni vosotros siquiera. 
Y mi misión era estamparla en la frente del hombre
y clavarla después en la Tierra
como el estandarte de la última victoria. 
Nadie me entiende. 
Y habrá que irse a otro planeta
con esta mercancía inútil aquí, 
con esta mercancía ibérica y quijotesca. 
¡Vamos a la muerte! 
Sin embargo, 
aún no hemos perdido aquí la última batalla, 
la que se gana siempre pensando que ya no hay más salida que la muerte. 
¡Vamos a la muerte! 
Este es nuestro lema. 
Que se despierte Valencia y que se ponga la mortaja.

¡Gritad, 
gritad todos. 
Tú, el pregonero y el speaker, 
echad bandos, 
encended las esquinas con letras rojas
que anuncien esta sola proclama: 
¡Vamos a la muerte! 
Que lo oigan todos. Todos. 
Los que trafican con el silencio
Y los que trafican con las insignias. 
Chamarileros de la Plaza de Castelar, 
chamarileros de la Puerta del Sol, 
chamarileros de las Ramblas de Barcelona
destrozad, 
quemad vuestra mercancía. 
Ya no hay insignias domésticas, 
ya no hay insignias de latón. 
Ni para los gorros
ni para las zamarras. 
Ya no hay cédulas de identificación. 
Ya no hay más cartas legalizadas
ni por los Comités
ni por los Sindicatos. 
¡Que les quiten a todos los carnets! 
Ya no hay más que un problema. 
Ya no hay más que una estrella, 
Una sola, SOLA, y ROJA, sí, 
pero de sangre y en la frente, 
que todo español revolucionario ha de hacérsela
hoy mismo, 
ahora mismo
y con sus propias manos. 
Preparad los cuchillos, 
aguzad las navajas, 
calentad al rojo vivo los hierros. 
Id a las fraguas. 
Que os pongan en la frente el sello de la justicia. 
Madres, 
madres revolucionarias, 
estampad este grito indeleble de justicia
en la frente de vuestros hijos. 
Allí donde habéis puesto siempre vuestros besos más limpios. 
(Esto no es una imagen retórica. 
Yo no soy el poeta de la retórica. 
Ya no hay retórica. 
La revolución ha quemado
todas las retóricas.) 
Que nadie os engañe más. 
Que no haya pasaportes falsos
ni de papel
ni de cartón
ni de hojadelata. 
Que no haya más disfraces
ni para el tímido
ni para el frívolo
ni para el hipócrita
ni para el clown
ni para el comediante. 
Que no haya más disfracesv ni para el espía que se sienta a vuestro lado en el café, 
ni para el emboscado que no sale de su madriguera. 
Que no se escondan más en un indumento proletario esos que aguardan a Franco con
las últimas botellas de champán en la bodega. 
Todo aquel que no lleve mañana este emblema español revolucionario, este grito de
¡Justicia! sangrando en la frente, pertenece a la Quinta Columna.

Ninguna salida ya
a las posibles traiciones. 
Que no piense ya nadie
en romper documentos comprometedores
ni en quemar ficheros
ni en tirar la gorra a la cuneta
en las huídas premeditadas. 
Ya no hay huídas. 
En España ya no hay más que dos posiciones fijas e inconmovibles.
Para hoy y para mañana. 
La de los que alzan la mano para decir cínicamente: "Yo soy un bastardo español" 
y la de los que la cierran con ira para pedir justicia bajo los cielos implacables. 
Pero ahora este juego de las manos ya no basta tampoco. 
Hace falta más. 
Hacen falta estrellas, sí, muchas estrellas, 
pero de sangre, 
porque la retaguardia tiene que dar la suya también.

Una estrella de sangre roja, 
de sangre roja española. 
Que no haya ya quien diga: 
esa estrella es de sangre extranjera. 
Y que no sea obligatoria tampoco. 
Que mañana no pueda hablar nadie de imposiciones, 
que no pueda decir ninguno que se le puso la pistola en el pecho. 
Es un tatuaje revolucionario, sí. 
Yo soy revolucionario, 
España es revolucionaria, 
Don Quijote es revolucionario. 
Lo somos todos. Todos. 
Todos los que sienten este sabor de justicia que hay en nuestra sangre y que se nos
hace hiel y ceniza cuando sopla el viento del norte. 
Es un tatuaje revolucionario, 
pero español. 
Y heroico también. 
Y voluntario además. 
Es un tatuaje que buscamos sólo para definir nuestra fe. 
No es más que una definición de fe.

Hay dos vientos hoy que sacuden furiosos a los hombres de España, 
dos ráfagas fatales que empujan a los hombres de Valencia. 
El viento dramático de los grandes destinos, que arrastra a los héroes a la victoria o
a la muerte, 
y la ráfaga de los pánicos incontrolables que se lleva la carne muerta y podrida de los
naufragios a las playas de la cobardía y del silencio. 
Hay dos vientos, ¿no los oís? 
Hay dos vientos, españoles de Valencia. 
El uno va a la Historia. 
El otro va al silencio. 
El uno va a la épica. 
El otro a la vergüenza.

Responsables: 
El gran responsable y los pequeños responsables: 
Abrid las puertas, 
derribad las vallas de los Pirineos. 
Dadle camino franco
a la ráfaga amarilla de los que tiemblan. 
Una vez más veré el rebaño de los cobardes huir hacia el ludibrio. 
Una vez más veré en piara la cobardía. 
Os veré otra vez
robándole el asiento
a los niños y a las madres. 
Os veré otra vez. 
Pero vosotros os estaréis viendo siempre. 
Un día moriréis fuera de vuestra Patria. En la cama tal vez. En una cama de sábanas
blancas, con los pies desnudos (no con los zapatos puestos, como ahora se muere en España), con los pies desnudos y ungidos, acaso, con los óleos santos. Porque moriréis muy santamente, y de seguro con un crucifijo y con una oración de arrepentimiento en los labios. Estaréis ya casi con la muerte, que llega siempre. Y os acordaréis -¡claro que os acordaréis!- de esta vez que la huistéis y la burlásteis, usurpándole el asiento a un niño en un autobús de evacuación. Será vuestro último pensamiento. Y allá, al otro lado, cuando ya no seáis más que una conciencia suelta, en el tiempo y en el espacio, y cai gáis precipitados al fin en los tormentos dantescos -porque o creo en el infierno también- no os veréis más que así, siempre, siempre, siempre, 
robándole el asiento a un niño en un autobús de evacuación. 
El castigo del cobarde ya sin paz y sin salvación por toda la eternidad. 
No importa que no tengas un fusil, 
quédate aquí con tu fe. 
No oigas a los que dicen: la huída puede ser una política. 
No hay más política en la Historia que la sangre. 
A mí no me asusta la sangre que se vierta, 
a mí me alegra la sangre que se vierte.
Hay una flor en el mundo que sólo puede crecer si se la riega con sangre. 
La sangre del hombre
está hecha no sólo para mover su corazón
sino para llenar los ríos de la Tierra, 
las venas de la Tierra, y mover el corazón del mundo.

¡Cobardes: hacia los Pirineos, al destierro! 
¡Héroes: a los frentes, a la muerte!

Responsables: 
el grande y los pequeños responsables: 
organizad el heroísmo, 
unificad el sacrificio. 
Un mando único. Sí. 
Pero para el último martirio. 
¡Vamos a la muerte! 
Que lo oiga todo el mundo. 
Que lo oigan los espías. 
¿Qué importa ya que lo oigan los espías? 
Que lo oigan ellos, los bastardos. 
¿Qué importa ya que lo oigan los bastardos? 
¿Qué importan ya todas esas voces de allá abajo, 
si empezamos a cabalgar sobre la épica? 
A estas alturas de la Historia ya no se oye nada. 
Se va hacia la muerte... 
y abajo queda el mundo de las raposas, 
y de los que pactan con las raposas.

Abajo quedas tú, Inglaterra, 
vieja raposa avarienta, 
que tienes parada la Historia de Occidente hace más de tres siglos
y encadenado a Don Quijote. 
Cuando acabe tu vida
y vengas ante la Historia grande
donde te aguardo yo, 
¿qué vas a decir? 
¿Qué astucia nueva vas a inventar entonces para engañar a Dios? 
¡Raposa! 
¡Hija de raposos! 
Italia es más noble que tú. 
Y Alemania también. 
En sus rapiñas y en sus crímenes
hay un turbio hálito nietzscheano de heroísmo en el que no pueden respirar los mercaderes, 
un gesto impetuoso y confuso de jugárselo todo a la última carta, que no pueden
comprender los hombres pragmáticos. 
Si abriesen sus puertas a los vientos del mundo, 
si las abriesen de par en par, 
y pasasen por ellas la Justicia
y la Democracia Heroica del hombre, 
yo pactaría con las dos para echar sobre tu cara de vieja raposa sin dignidad y sin amor
toda la saliva y todo el excremento del mundo. 
¡Vieja raposa avarienta: 
has escondido, 
soterrado en tu corral, 
la llave milagrosa que abre la puerta diamantina de la Historia... 
No sabes nada. 
No entiendes nada y te metes en todas las casas
a cerrar ventanas
y a cegar la luz de las estrellas! 
Y los hombres te ven y te dejan. 
Te dejan porque creen que ya se les han acabado los rayos a Júpiter. 
Pero las estrellas no duermen.

No sabes nada. 
Has amontonado tu rapiña detrás de la puerta, y tus hijos, ahora, no pueden abrirla
para que entren los primeros rayos de la aurora nueva del mundo. 
Vieja raposa avarienta, 
eres un gran mercader. 
Sabes llevar muy bien
las cuentas de la cocina
y piensas que yo no sé contar. 
Sí sé contar. 
He contado mis muertos. 
Los he contado todos, 
los he contado uno por uno. 
Los he contado en Madrid, 
los he contado en Oviedo, 
los he contado en Málaga, 
los he contado en Guernica, 
los he contado en Bilbao... 
Los he contado en todas las trincheras, 
en los hospitales, 
en los depósitos de los cementerios, 
en las cunetas de las carreteras, 
en los escombros de las casas bombardeadas. 
Contando muertos este otoño por el Paseo de El Prado, creí una noche que caminaba
sobre barro, y eran sesos humanos que tuve por mucho tiempo pegados a
la suela de mis zapatos. 
El 18 de noviembre, sólo en un sótano de cadáveres, conté trescientos niños muertos... 
Los he contado en los carros de las ambulancias, 
en los hoteles, 
en los tranvías, 
en el Metro..., 
en las mañanas lívidas, 
en las noches negras sin alumbrado y sin estrellas... 
y en tu conciencia todos... 
Y todos te los he cargado a tu cuenta. 
¡Ya ves si sé contar! 
Eres la vieja portera del mundo de Occidente, 
tienes desde hace mucho tiempo las llaves de todos los postigos de Europav y puedes dejar entrar y salir a quien se te antoje. 
Y ahora, por cobardía, 
por cobardía nada más, 
porque quieres guardar tu despensa hasta el último día de la Historia, 
has dejado meterse en mi solar
a los raposos y a los lobos confabulados del mundo
para que se sacien en mi sangre
y no pidan enseguida la tuya. 
Pero ya la pedirán, 
ya la pedirán las estrellas...

Y aquí otra vez, 
aquí
en estas alturas solitarias. 
Aquí, 
donde se oye sin descanso la voz milenaria
de los vientos, 
del agua y de la arcilla
que nos ha ido formando a todos los hombres. 
Aquí, donde no llega el desgalitado vocerío de la propaganda mercenaria. 
Aquí, 
donde no tiene resuello ni vida el asma de los diplomáticos. 
Aquí, 
donde los comediantes de la Sociedad de Naciones no tienen papel. 
Aquí, aquí
ante la Historia, 
ante la Historia grande
(la otra, 
la que vuestro orgullo de gusanos enseña a los niños de las escuelas, 
no es más que un registro de mentiras
y un índice de crímenes y vanidades). 
Aquí, aquí
bajo la luz de las estrellas, 
sobre la tierra eterna y prístina del mundo
y en la presencia misma de Dios. 
Aquí, aquí, aquí
quiero decir ahora mi última palabra:

Españoles, 
españoles revolucionarios: 
¡El hombre se ha muerto! 
Callad, callad. 
Romped los altavoces
y las antenas, 
arrancad de cuajo todos los carteles que anuncian vuestro drama en las esquinas del mundo. 
¿Denuncias? ¿Ante quién? 
Romped el Libro Blanco, 
no volváis más vuestra boca con llamadas y lamentos hacia la tierra vacía. 
¡El hombre se ha muerto! 
Y sólo las estrellas pueden formar ya el coro de nuestro trágico destino. 
No gritéis ya más vuestro martirio. 
El martirio no se pregona, 
se soporta
y se echa en los hombros como un legado y como un orgullo. 
La tragedia es mía, 
mía
que no me la robe nadie. 
Fuera, 
Fuera todos. 
Todos. 
Yo aquí sola. 
Sola
bajo las estrellas y los Dioses. 
¿Quiénes sois vosotros? 
¿Cuál es vuestro nombre? 
¿De qué vientre venís? 
Fuera... Fuera... ¡Raposos! 
Aquí, 
yo sola. Sola
con la Justicia ahorcada. 
Sola,
con el cadáver de la Justicia entre mis manos. 
Aquí
yo sola, sola
con la conciencia humana, 
quieta, 
parada, 
asesinada para siempre
en esta hora de la Historia
y en esta tierra de España, 
por todos los raposos del mundo. 
Por todos, 
por todos. 
¡Raposos! 
¡Raposos! 
¡Raposos! 
El mundo no es más que una madriguera de raposos y la Justicia una flor que ya no prende en ninguna latitud. 

Españoles, 
españoles revolucionarios. 
¡Vamos a la muerte! 
Que lo oigan los espías. 
¿Qué importa ya que lo oigan los espías? 
Que lo oigan ellos, los bastardos. 
¿Qué importa ya que lo oigan los bastardos? 
A estas alturas de la Historia
ya no se oye nada. 
Se va hacia la muerte
y abajo queda el mundo irrespirable de los raposos y de los que pactan con los raposos. 
¡Vamos a la muerte! 
¡Que se despierte Valencia
y que se ponga la mortaja!...


León Felipe